Saqueo sistemático: El nuevo orden global

Saqueo sistemático: El nuevo orden global

“En cambio, ahora lo que interesa es extraer todo lo posible de las cosas por la imposición de la mano humana, que tiende a ignorar u olvidar la realidad misma de lo que tiene delante. Por eso el ser humano y las cosas han dejado de tenderse amigablemente la mano, pasando a estar enfrentados” (Papa Francisco, Laudato Si, n.106). Desde está lógica, la destrucción del planeta está en todo su apogeo. ¿Pesimismo? No. Es el nuevo orden global. Se trata de aceptar esta nueva realidad, aunque nos duela. O incluso, nos asuste.

Abril, es un mes hermoso para revisar la vida desde la lógica de la verdad que somos y desde la belleza que somos. Mes del Planeta Tierra, Día del Planeta Tierra (22 de abril), de la Pachamama y así le decimos a este tiempo en que, en muchas partes, la naturaleza se viste con sus nuevos atuendos. Se engalana. Nos hace piropos con sus colores. Aves migratorias hacen sus viajes de aventura de un lado a otro. Buscan sostener la vida moviéndose. Es un mes fresco en muchos casos, aunque el calentamiento global le maltrate y lastime su ciclo natural. Abril es tiempo de nuevas brisas. Primavera que quiere “primarear” la vida. 

El teólogo brasileño Leonardo Boff, señala que el objetivo del modelo económico que hoy organiza el mundo, el capitalismo salvaje, “es la acumulación ilimitada suponiendo falsamente que los recursos de la tierra son también ilimitados”. Los datos que nos ofrece la ciencia son contundentes, aunque quieran ser invisibilizados por los negacionistas. Diversas fuentes indican que, para satisfacer la voracidad del consumismo, sobre todo de los países ricos, se necesitan anualmente 1.7 planetas tierras.

Raul Fornet-Betancourt, filósofo cubano nacido en 1946 en Holguín y reconocido por sus trabajos sobre la filosofía de la liberación e impulsor de la filosofía intercultural, cuestiona en la ponencia, El cuidado de la Casa común en el conflicto de las esperanzas de los mundos de la vida de la gente y las amenazas de la civilización del capital, “¿por qué es, para la civilización del capital y para los que viven de y según sus reglas, el proyecto de mundo, vida y convivencia de la “Casa común” un fantasma que asusta y que debe ser, por tanto, espantado del mundo al precio que sea?”.

Respondamos a la pregunta del filósofo: la Casa Común asusta porque es una lógica anti sistémica. Es contraria su ética, moral, política, formas de entender la economía y su modo de producción. Asusta por que reclama otra forma de relacionarnos con ella. Asusta, eso de la Casa Común, porque es de todos y todas. No es privada. Asusta porque la forma económica actual amenaza todas las formas de vida, incluso la nuestra. Y peor aún, esa forma actúa sin darnos cuenta, como una célula cancerosa. Se hace presente y actuante por diversas vías como los medios de comunicación, las redes sociales (el nuevo opio de los pueblos), la educación, la crianza e incluso muchas religiones. Las formas de socializar y transferir ese modo de entendernos y de entender la vida que es tan potente que si no nos vaciamos de esas formas aprendidas y adoptamos otras será muy difícil transitar a formas alternativas ya que como dice Fornet, “a la hora de la verdad mostramos que llevamos la civilización del capital encima como una segunda piel”.

El nuevo orden global es una forma de saquear y destruir, no solo la naturaleza, sino a nosotros/as mismos/as. ¿Qué hacemos frente a este saqueo sistemático?

Al igual que Fornet planteo que hay que detenerse. ¿Detenernos? Sí. Primero para re-descubrirnos. Ver la belleza de nuestra propia creación. Llena de potencialidades y fuerzas que tienen su origen en el Amor. Todos y todas tenemos potencialidades que son nuestra esencia; capaces, amorosos/as, solidarios, comunitarios/a, buenos y buenas. Y desde aquí, poder sanar esa “segunda piel”.

Detenernos es un acto revolucionario. No es para distanciarnos, enajenarnos y “ser felices mirándonos al ombligo”. Es para salir de la trampa de esa forma de entendernos que genera el capitalismo y su propuesta antropológica. Detenernos para “volver a la Casa Común”. El papa Francisco decía; “El mundo es algo más que un problema a resolver, es un misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza”. Es creación.

Luego, poder tener una nueva mirada de lo creado incluyéndonos a nosotros y nosotras. Y desde aquí, comenzar a construir nuevos órdenes locales que se comporten como las neuronas espejo para luego, construir nuevos órdenes globales. Experiencias económicas y de producción que reconocen límites. Que el lucro no es fin. Que producen minimizando su impacto ambiental porque saben que todas las formas de vida están por encima de la producción de riquezas. Que las riquezas son creadas por el colectivo, por las personas, por la comunidad. Que la dignidad humana no puede ser antepuesta por el lucro. Que a quien se le llama “empleado/a” es poseedor de dignidad y que el trabajo es la forma en que se crea riqueza. Que el trabajo es esa forma profunda de hacernos co-creadores/as. Y ese proceso no tiene que ser desde la lógica de la subordinación y la explotación. Que de algún modo es también “empresario/a”.

Es otra forma de la autogestión empresarial que se hace desde lógicas solidarias. Donde la persona, el trabajo y la solidaridad se hacen fórmula invisible capaz de hacer nueva todas las cosas.


Sobre Nelson Reyes-Del Valle


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