Huelga UPR del ’73: Nuestra experiencia en Cayey

Huelga UPR del ’73: Nuestra experiencia en Cayey

“Roy (Brown) dijo más o menos las siguientes palabras: “Tengo entendido que ustedes aprobaron un voto de huelga así que yo les propongo que nos quedemos aquí en el Teatro, lo tomemos y comencemos la huelga.” Entre aplausos y confusión comenzamos, sin experiencia, a hacer nuestros primeros pininos huelgarios”.

Celebramos el 50 Aniversario de la Huelga Nacional Universitaria de octubre de 1973 porque para los que estuvimos involucrados constituyó una experiencia juvenil que nos marcó como generación. La huelga comenzó en el Recinto de Rio Piedras el 15 de octubre de 1973 y se esparció como fuego por prácticamente todos los centros universitarios. Fue una huelga nacional en la cual participamos, estudiantes, trabajadores y profesores. En el caso de Cayey, nosotros no teníamos tanta experiencia como en Río Piedras. En Cayey tuvimos algunas luchas en contra de la presencia del ROTC y la guerra de VietNam. El movimiento no estaba tan organizado como en Río Piedras y para muchos, participar de una huelga era algo novedoso.

La asamblea del Colegio Universitario de Cayey se celebró el 16 de octubre, siguiendo el ejemplo de nuestro hermano mayor, Rio Piedras, en el recién inaugurado teatro. Fue un lleno total y había mucho entusiasmo. Luego de aprobar el voto de huelga, no había un plan de cómo llevar a cabo la huelga. Ese día 16 la FUPI había programado un Concierto con Roy Brown en la noche. Concierto por el cual tuvimos que dar una batalla, porque inicialmente la administración no nos daba el permiso de cobrar la entrada. Posteriormente cedieron pues argumentamos que la celebración de Miss Cayey había cobrado la entrada. Cuando terminó el concierto, todo el mundo cantando Monón, Roy dijo más o menos las siguientes palabras: “Tengo entendido que ustedes aprobaron un voto de huelga así que yo les propongo que nos quedemos aquí en el Teatro, lo tomemos y comencemos la huelga.” Entre aplausos y confusión comenzamos, sin experiencia, a hacer nuestros primeros pininos huelgarios.

Era un teatro hermoso y con muchos cuartos de camerinos y salones de reuniones. Desde esa noche ese fue nuestro hogar por alrededor de un mes en donde dormimos, cantamos, nos reuníamos y coordinábamos toda una complejidad de actividades. Al siguiente día el rector del Colegio, Dr. Maunéz, por diferencias con el Presidente de la UPR (el Colegio estaba adscrito directamente a la presidencia), renunció como rector, no sin antes entregarnos las llaves de algunos servicios esenciales del Colegio como los Servicios Médicos. Allí se instaló el Comité de Salud que atendía desde un catarro hasta una herida. Constituimos muchos Comités, de Educación, Finanzas, Seguridad, Alimentación, Comunicación con la Comunidad y esto permitió que los miles de militantes que tuvo la huelga tuvieran sus tareas asignadas. Habían cambios de turnos porque todo funcionaba las 24 horas, 7 dias a la semana. Recuerdo cómo jóvenes, mujeres y hombres de distintas ideologías y credos coordinábamos y teníamos cabida en un objetivo común: hacer de la Universidad un Centro más democrático y realmente autónomo. Cada cual se tomaba su tarea individual y colectiva con tanta seriedad como si de ello dependiera el curso de la historia. Aquello era una verdadera universidad dónde se impartían clases debajo de los árboles de aquella bella naturaleza del campus, debates, foros, actividades artísticas, ideas, metas. Era una ebullición de la creatividad juvenil.

Eso lo interrumpió la Fuerza de Choque en la mañana de un domingo, cuando menos militancia había. Rodearon el Colegio no solo por los portones, sino incluyendo las montañas de la zona norte del Colegio. Nos dieron un ultimátum y ganamos tiempo para poder recoger todo nuestro equipo y materiales. Los pocos autos que habían salieron cargados con megáfonos, mimeógrafos, pancartas, papel, pinturas, etc, etc. ¡Suerte que la Fuerza de Choque no revisó los baúles!

Continuamos frente al Colegio pero la Fuerza de Choque no nos permitía organizar ni un piquete. Entonces una compañera ofreció su casa en el barrio Beatriz y desde allí continuamos. Aunque allá éramos menos, la huelga se siguió coordinando y logramos culminarla con un acuerdo, o promesa de mayor participación y no represalias. Esos acuerdos fueron incumplidos y en nuestro caso fueron expulsados un grupo de profesores, de los más valiosos del Colegio entre los que se encontraban los líderes Neftalí García y Félix Córdoba entre otros. En el caso de los estudiantes nos formularon cargos a alrededor de quince estudiantes pero la extraordinaria defensa de los abogados Luis F. Camacho y Julio Eduardo Torres hizo añicos las pretensiones de la administración y no prosperaron las acusaciones. Esas vistas disciplinarias pasaron a la historia como una tragicomedia por las ridiculeces por las que nuestros abogados hicieron pasar, especialmente a los guardias y administradores.

Ser parte de esa huelga fue la experiencia política y vivencial que sentó las bases para una generación que más adulta ha contribuido grandemente a la lucha por los derechos y el cambio en la sociedad puertorriqueña.


Sobre Celestino Rivera López
Celestino Rivera López

Líder estudiantil , líder cooperativista, consultor de Cooperativas. Participó en la fundación de la Concertación VAMOS en dónde fue organizador.