La “Mano Dura” no es la solución

La “Mano Dura” no es la solución

Foto de archivo.

No pasan menos de dos semanas para presenciar la primera masacre del año. A plena luz del día, un matón acribilló a tiros a tres policías en la Avenida Baldorioty de Castro. Los sucesos los conocemos, como también conocemos la respuesta del Estado. En el plazo de 48 horas apareció una tercera persona muerta – en aquel momento alegadamente el asesino – y un despliegue policiaco por San Juan, tal como pocas veces visto en los pasados años. No fue hasta luego de la ocupación cuasi paramilitar del Residencial Luis Llorens Torres y el tumbe indiscriminado de las puertas de las casas de varios ciudadanos que la Policía aclaró que en efecto la persona hallada muerta era el presunto asesino. Aún así, y a sabiendas de la escasa cantidad de recursos con el cual cuenta la Policía – y con el cual se alega la baja en el esclarecimiento de asesinatos – se decidió ocupar por un segundo día el Residencial.

No basta con la muerte – en total – de cuatro personas, sino que también se despliega a mansalva cuerpos muertos y se clama por volver a la mano dura y la demonización de los residenciales públicos. Demonización que va en dos vías. Por un lado, se demoniza a las personas que allí residen con todo el peso de los prejuicios falsos que desde pequeño nos hacen memorizar. Por otro, se demoniza la existencia en sí del derecho a un techo seguro, de la mera idea de vivienda pública, con la exigencia de que sea bajo apercibiendo de una ‘“total renuncia” de los derechos que se reservan a todos. Más aún, se escucha el clamor tanto en palabras como en actos, por volver a una “Mano Dura contra el Crimen” que tanto se ha implementado y que nunca llega a nada.

La “Mano Dura contra el Crimen” fue el término acuñado por Pedro Rosselló para “palear” la ola criminal de los 90. Con ello se decidió invadir Residenciales Públicos, violentar los derechos de sus residentes, aumentar las penas de todos los delitos, juzgar a menores como adultos y hacer de la vista larga cuando el cuerpo policiaco llevaba a cabo sus propios crímenes contra la ciudadanía. El saldo: la crónica de una muerte anunciada y el fracaso total. Como residuos aún amplios sectores cargan con las cicatrices de los abusos cometidos en los 90, aún tenemos presos que comenzaron a servir siendo menores de edad, la criminalidad solo fue en aumento teniendo como cima la tasa del asesinatos del 2012 y continuamos siendo calificados como uno de los países más violentos de la región.

Digo amplios sectores, porque está claro que la “Mano Dura” solamente se aplica contra los residenciales y contra los barrios del país. Del presunto asesino haber emprendido su huida por urbanizaciones cerradas el cantar fuese otro. En fin, lejos de lo mismo de siempre, que sabemos está destinado al fracaso, lo que es necesario es un cambio de paradigma en torno al crimen. Entender que existe una correlación entre la calidad de vida, la oferta de servicios básicos y de oportunidades y la baja o aumento en el crimen. A su vez, entender que un aumento en la represión policiaca, o en las penas criminales, no evitan el crimen y solo profundiza el problema. La opción no puede ser una cacería de brujas, ni una muestra de fuerza ni la violación de los derechos civiles de quienes históricamente han sido excluidos en el sistema. La respuesta debe ser humana y social, a partir de la exigencia de mayores derechos y servicios en el país.

En momentos en que el país clama por el esclarecimiento de múltiples crímenes, siete fiscales para el caso y la movilización de sinnúmero de policías es muestra de que la “falta de recursos” es solo un pretexto para no hacer el trabajo. Con ello no pretendo minimizar la muerte de cuatro personas, sino meramente enfatizar de que la ola de violencia que se vive es mucho más abarcadora. Para atenderla hace falta mejoras a nuestra calidad de vida, no más penas ni más represión. De eso ya sabemos bastante.


Sobre Francisco Santiago Cintrón
Francisco Santiago Cintrón

Natural de Guayama, Puerto Rico, Francisco Andrés Santiago Cintrón cursó estudios de ciencias políticas y relaciones laborales para luego completar estudios en la Escuela de Derecho en la Univers


Únete a nuestra comunidad y apoya a PRTQ

Para continuar haciendo nuestra labor de forma económicamente sustentable, contamos con las contribuciones de nuestra membresía.

Por tan solo $5 al mes, nuestra membresía recibe un email mensual con un resumen de todos los artículos que publicamos ese mes, y tiene la habilidad de dejar comentarios en los artículos en nuestra página web y participar así de la conversación que generen nuestros y nuestras autores y autoras.