La decisión de Camacho-Quinn

La decisión de Camacho-Quinn

Jasmin Camacho. Foto del Comité Olímpico de Puerto Rico en Facebook.

Por Carlos Morell

El masivo y emotivo recibimiento a Jasmine Camacho-Quinn, es una especie de punto culminante a los efectos de su destacada (y dominante) participación en los Juegos Olímpicos de Tokio, en los que logró medalla de oro en el evento de 100 metros con vallas. Si bien ante el gran resultado olímpico, y la euforia del recibimiento a la joven de madre puertorriqueña y padre estadounidense, se puede dar por sentado el lujo que es tener una atleta de su calibre vistiendo los colores patrios.  Nunca debemos pasar por alto que ella, aun teniendo otras alternativas viables, decidió representar a Puerto Rico.

Cuando con 18 años Camacho-Quinn, llegó como estudiante-atleta a la Universidad de Kentucky, lo hizo con grandes expectativas. Ante todo, venía de ser una atleta a nivel de escuela superior sumamente condecorada, al lograr campeonatos, récords estatales, y destacarse en los eventos de 100 metros con vallas, 100 y 200 metros lisos, además de en el salto a lo largo.

Camacho-Quinn no decepcionó y, en su primer año de competencia, le otorgó el segundo campeonato nacional corrido a la Universidad de Kentucky en el evento de 100 metros con vallas. Kendra Harrison (la medalla de plata de las pasadas Olimpiadas), también logró dicho campeonato en su último año de elegibilidad universitario la temporada anterior.

Es mientras Camacho-Quinn comenzó a destacarse en el deporte universitario, que hubo un acercamiento de su parte a directivos deportivos de Puerto Rico, para que la atleta representara a la isla. Tomada la decisión, y establecida su elegibilidad, Jasmine rindió éxitos de inmediato representando a Puerto Rico en el verano del 2016, y logró medalla de oro en unos campeonatos regionales, además de que alcanzó la semifinal de los Juegos Olímpicos que se celebraron en Río de Janeiro.

Jasmine continuó acumulando logros en su carrera universitaria, en la que se consagró como una de las mejores especialistas en eventos de vallas en la historia del deporte universitario estadounidense. Esta destacada carrera universitaria, también incluyó ser parte del relevo 4 x 400 metros de su universidad, donde logró el impresionante tiempo de 3:25.99, lo que fue el quinto mejor tiempo del evento en el mundo para el año 2018. Culminó su participación universitaria ese mismo año, aun quedándole un año de elegibilidad, cuando saltó al profesionalismo y firmó un contrato con la marca Nike.

Jasmine no es la primera (ni será la última) atleta de calibre mundial desarrollada en los Estados Unidos que decide representar el lugar de origen de alguno de sus padres. Félix Sánchez lo hizo con República Dominicana en los 400 metros con vallas, y al igual que Jasmine, nació y se desarrolló en los Estados Unidos. Sin embargo, hay historias que van hacia el otro lado, como es el ejemplo del medallista de plata olímpico de este año en el evento de 400 metros con vallas, Rai Benjamin, quien optó representar a Estados Unidos por encima de Antigua y Barbuda, a quienes había representado en categorías juveniles.

Todo atleta que es nacido o desarrollado en los Estados Unidos, y decide participar por otro país, está expuesto a recibir el cuestionamiento de que su decisión se basa en un asunto de conveniencia, ya que para lograr participar en eventos mundialistas no requiere, como por ejemplo en pista y campo, el que tengan que competir en clasificatorios nacionales. Sin embargo, tal cuestionamiento es difícil aplicárselo a Jasmine, ya que además del potencial que demostró desde adolescente, llegó a las recién culminadas Olimpiadas con las marcas más rápidas de su evento en el mundo, y en la final olímpica venció precisamente a la campeona nacional de Estados Unidos. Por otro lado, tampoco puede verse que la decisión de Jasmine no tenga un efecto sobre sus posibilidades de obtener triunfos a nivel mundial. Al menos en el presente, su participación con Puerto Rico, le brinda menos oportunidades para obtener medallas adicionales en eventos internacionales, ya que al Jasmine también pudiera ser una corredora de calibre mundial en los 100 metros lisos, no sería descabellado pensar que le era viable participar en un relevo 4 x 100 metros a nivel olímpico, ello de haber decidido competir por los Estados Unidos.

Es difícil pensar que el hecho que Jasmine nos represente pueda traer algo negativo, más aún con los resultados obtenidos y el entusiasmo sentido en su recibimiento. No obstante, se debe tener cuidado que el dominio que Camacho-Quinn pueda lograr atléticamente ante el mundo, se preste para crear la ilusión de que tenemos una estructura que les da a los atletas de pista y campo (o en general), una verdadera oportunidad de desarrollarse y ser exitosos.

Por lo que queda en los mismos líderes deportivos que tienen el lujo y privilegio de ser parte de los éxitos de Camacho-Quinn, utilizar esta oportunidad para buscar un desarrollo del talento local que vaya más allá de los resultados que se esperan de la ya medallista dorada.

Solo resta volver a dar las gracias a Jasmine, por darnos el privilegio de hacernos parte de su carrera, y nunca olvidar su decisión de escoger a Puerto Rico.


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