La COP 30: ¿En dónde nos deja?
Terminó una de las reuniones globales más importantes del siglo: la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Belém do Pará. Mejor lugar no pudo haber sido…, Brasil. Allí, desde el gran pulmón del mundo y desde donde todos y todas inhalamos un soplo de vida. Donde el cielo y tierra se encuentran y se abrazan para regalarnos la vida… y vida en abundancia.
Este encuentro era vital en el proyecto colectivo de sostener la vida en todas sus formas. Pero, todavía no nos entendemos. O mejor, quienes elegimos para gobernar no entienden la dimensión sagrada de la creación. Su dimensión espiritual. ¿Por qué? Porque no se entienden a si mismos/as. Parece que viven desde lo minúsculo. Incapaces de verse en profundidad. Desconectados/as.
Incapacidad que a su vez no le permite conectarse con todo lo creado que son ellos/as mismos/as y lo que separamos de lo que somos que es la creación. Todas las formas de vida están conectadas. No existen unas sin las otras.
No entendemos todavía la belleza del bosque donde abajo se conectan para vivir, en sus raíces. Viven entrelazados. Interconectados. O como las neuronas. Ochenta y seis mil millones que individualmente no tienen relevancia. Solo sus conexiones develan la grandeza del cerebro humano y de ellas mismas. Se necesitan unas a otras para que le hermoso suceda.
¿Qué pasó en la COP30? No estuve allí y tal vez he leído muy poco todavía sobre los resultados. Allí en Belém, de cara a otra natividad, debió nacer una nueva esperanza. Pero los poderosos del mundo siguen enajenados y enajenadas de la vida. Los Estados Unidos fueron los grandes ausentes. Mostrando de esta forma que poco le interesa la vida.
Leonardo Boff, teólogo, filósofo y referente del ecologismo cristiano, repasa el camino recorrido por las pasadas 29 conferencias recordándonos que los resultados no fueron muy esperanzadores. Incluso, que muchos de los acuerdos no se llevaron a la práctica. Las emisiones nunca dejaron de crecer y la acumulación de los gases de efecto invernadero siguen creciendo, alcanzando proporciones extremadamente alarmantes. Ya superamos el peligroso límite de los 1,5ºC.
La reflexión de Boff antes de la cumbre, se sustentaba en la propuesta de los organizadores de lograr que se diera prioridad a la adaptación en vez de a la prevención. Si esto fue lo que se logró, parecería una trampa propia del modelo de producción capitalista que se niega a la vida. Se prioriza el lucro y la acumulación desordenada y frenética de este. Lucro, rentabilidad y acumulación resultante de lógicas perversas como lo es la continua quema de combustibles fósiles.
Si este es el resultado de la COP30, es decir, que debemos resignarnos a la catástrofe del calentamiento global, entonces no adelantamos mucho. Sigue siendo esta conferencia un espacio para dar discursos que sirvan para parecer que estos lideres hacen algo cuando resulta muy poco o nada. No estamos identificando bien las causas estructurales.
Según la información publicada sobre los “logros” de la cumbre, es decepcionante que los acuerdos sean para acogerse de manera voluntaria. El no lograr acuerdos concretos para el corto plazo, sobre todo en lo relacionado al uso y quema de combustible fósiles, nos indica que poco hay que esperar del liderato global. No se logró definir una hoja de ruta para eliminar la quema de estos gases de efecto invernadero.
¿Perdió la esperanza? Para nada. Ella es la fuerza que nos tiene que seguir moviendo para protestar, elegir otro sujeto político, modificar nuestros modos de vivir, consumir y emprender. Lo que necesitamos es sostenernos en las luchas que se requieren.
Desde abajo. Pero sin dejar de presionar, denunciar, luchar y actuar para que lo de arriba cambie. Para que las estructuras cambien. Las limitaciones de esta cumbre no pueden vencer la fuerza de las mayorías que trabajan desde otras lógicas. Se nos va la vida en esta lucha.
¿Cómo hacerlo?
· Hay que recuperar la grandeza. Eso se hace desde lo mejor de cada uno/a. Y esa grandeza radica adentro. Nuestras más hermosas potencialidades están al interior. El silencio es la llave para adentrarnos y desde allí, hacer que emerjan. El ruido de la lógica perversa que nos propone vivir desde afuera es una trampa.
Vivir conectados a nuestra esencia nos conecta con la naturaleza y todo lo creado. El bosque, las plantas, los animales, las piedras, el aire, viento y agua resonarán en lo mejor y nos permitirán vivir conectados a todas las formas de vida.
· Conversión. Necesitamos convertirnos, es decir, experimentar, como lo define el antropólogo, teólogo jesuita y uno de los grandes expertos en espiritualidad comparada Javier Melloni, un proceso profundo de transformación interior.
· Una nueva forma de entender y hacer la economía. Desde esa transformación que emana del interior, que es donde habita lo mejor de nosotros/as, cambiar el modo de entender el acto económico para producir lo que realmente necesitamos y consumir lo necesario para existir sin dañar la naturaleza, que es parte de esas necesidades.
· Consumir desde lógicas solidarias. La trampa esta puesta; el modelo de producción capitalista busca definir nuestras necesidades creándolas y haciéndonos creer que con esas logramos la “felicidad”. El consumo solidario requiere que ese proceso de atender nuestras reales necesidades sea uno consciente y ético.
· Escuchar, acoger y acompañar. Es una propuesta del teólogo español, José Antonio Pagola y la cual acojo. Escucharnos primero. Desde nuestro cuerpo que atesora nuestra historia. Y desde acá, escuchar a los otros y a las otras. Inicie esa experiencia escuchando la sabiduría que habita en nuestros viejos y viejas. Escuchemos también la naturaleza. Ella habla de manera constante. Es hermana. Terapeuta por su propia naturaleza. En ella y en ellos hay historia y pistas para ser y hacer.
· Acompañar. Que ese escuchar genere resonancias para el hacer. Que nos mueva en la comunidad, vecindario y en la sociedad. Un movimiento de transformación y de lucha por la vida y todas las formas de vida. Que nos impulse a acompañar la vida en todas sus expresiones. Y que nos anime a no seguir en las gradas y hacernos parte del juego en donde nos hacemos con los otros y las otras. Porque es allí donde se nos juega la vida.
Sobre Nelson Reyes-Del Valle
Únete a nuestra comunidad y apoya a PRTQ
Para continuar haciendo nuestra labor de forma económicamente sustentable, contamos con las contribuciones de nuestra membresía.
Por tan solo $5 al mes, nuestra membresía recibe un email mensual con un resumen de todos los artículos que publicamos ese mes, y tiene la habilidad de dejar comentarios en los artículos en nuestra página web y participar así de la conversación que generen nuestros y nuestras autores y autoras.
Comments ()