¿Economías alternativas?

¿Economías alternativas?

Para establecer formas alternas de hacer economía se requiere un sujeto que se forme desde otra lógica alternativa a la que fue formado. ¿Formado por quién? Por los procesos de socialización tales como la crianza, la escuela, la universidad, la religión, la comunidad, los medios de comunicación, las redes sociales y en fin, la cultura. En todo ese proceso se forma la manera en que nos entendemos y entendemos lo económico.

Luego, desde ese modo (le llaman paradigma), es que vivimos y practicamos el fenómeno económico. Ese modo sucede ya sea de manera consciente o inconsciente porque para satisfacer necesidades consumimos algo que alguien produjo y distribuye. Así que lo tengamos consciente o no estamos practicando una forma de entender la economía. Y nuestra práctica puede contribuir a la destrucción o a la regeneración de la vida.

El detalle es que si no hemos pasado por un proceso de revisión profunda y crítica del modo en que aprendimos lo económico, terminamos reproduciendo esa forma particular sin darnos cuenta, de manera inconsciente.

Otto Sharmer, economista y Katrin Kaeufer, investigadora en el Massachusetts Institue of Technology (MIT) dicen en su libro Liderar desde el futuro emergente: De los egosistemas a los ecosistemas (2015) que “la calidad de los resultados en cualquier tipo de sistema socioeconómico depende del conocimiento de las personas del sistema desde el que operan” (p.23).

Jürgen Habermas, considerado el ultimo filósofo de modernidad (1929-2026) quería mostrar que la comprensión moderna de la razón y la misma autonomía es el resultado de los procesos de aprendizaje. Mi profesor de economía solidaria, Luis Razeto, nos enseñaba en la clase que la autonomía pasa por una especie de pasos ascendentes.

Primero, tomar conciencia de las crisis. Sin conciencia de estas no hay razones para cambiar. De aquí surge el deseo de separarnos y diferenciarnos de esa realidad.

Segundo, antagonizar con esa realidad. No desde una lógica destructiva sino desde una conciencia moral que nos dice que esa realidad no es aceptable.

Tercero, la fase de autonomía la cual ahora requiere incorporar un nuevo conocimiento. Hay que apoderarse de un nuevo contenido. En este caso, sobre lo que es la economía. Cuando alcanzamos ese nivel es que logramos realmente ser autónomos. Sin un nuevo saber seguiremos, según decía el clérigo inglés del siglo XVII Bossuet; "Dios se ríe de quienes se quejan de las consecuencias pero apoyan lo que las causa".

¿Cuál es el conocimiento que tenemos sobre lo que es la economía? ¿Lo hemos cuestionado? Para hacer alguna economía alternativa, la que sea, se requiere de un nuevo conocimiento. De lo contrario, seguiremos reproduciendo la economía que criticamos, aunque digamos o pensemos que somos “alternativos”.

 * Sicólogo Social-Comunitario/Especialista en Desarrollo Económico Comunitario


Sobre Nelson Reyes-Del Valle


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