México y Brasil, pilares del combate a la pobreza
América Latina ha logrado el nivel más bajo de pobreza en las últimas dos décadas, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), una de las cinco comisiones regionales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Los protagonistas de esa gesta histórica son México y Brasil, quienes aportaron el 60% y el 30%, respectivamente en este logro, sólo comparable a la ola progresista de principios de este siglo, con gobiernos presididos por Hugo Chávez, Evo Morales, Pepe Mujica, Rafael Correa, Néstor Kirchner y Cristina Fernández, entre otros.
Como sabemos, México y Brasil, son las dos grandes potencias económicas de nuestra región que tienen políticas públicas progresistas y que representan el factor clave, en esa reducción de la pobreza. No han sido los países con gobiernos neoliberales que, por el contrario, han intentado echar atrás los avances en la seguridad social.
Por ejemplo en México, a través de los gobiernos del Movimiento MORENA y los presidentes Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) y Claudia Sheinbaum (2024-2030), se ha alcanzado el extraordinario aumento del salario mínimo de 150%, en solo ocho años. Esa es una cualidad que distingue la estrategia de ambos países.
En el caso de Brasil, el presidente Luiz Inácio “Lula” da Silva, eliminó impuestos al consumo de la ciudadanía trabajadora y se los aumentó a la burguesía nacional e intermediaria del gran capital, logrando sacar de la pobreza a más veinte (20) millones de personas, en la última década y media.
En verdad, este avance histórico, se ha debido no solo al aumento significativo de los salarios a los trabajadores, sino a la masificación de la educación, las mejoras a los sistemas de salud y de la vivienda pública. De hecho, la ampliación de las escuelas y las universidades en ambos países, han sido un factor determinante.
Para mantener ese desarrollo en la igualdad social, ambos gobiernos progresistas, han seguido aumentando las contribuciones económicas de los sectores minoritarios, sobre todo de las compañías multinacionales de Estados Unidos (EU) y a sus propias burguesías nacionales. De esa forma, han detenido décadas de injusticia social y discriminación, aunque queda mucho por hacer.
Solo se puede entender este fenómeno, si valoramos la magnitud de las poblaciones de estos dos países. Brasil tiene 213.5 millones de habitantes y México cuenta con unos 133 millones de personas. Por tanto, Brasil ocupa el segundo (2) lugar en América y el séptimo (7) en el mundo, mientras que México es el número tres (3) en América y el undécimo (11) en el mundo, en términos de población.
Finalmente, es crucial aquilatar la estrategia delineada por la CEPAL y respaldada por México y Brasil, para superar la movilidad social. Esta se concentra en cinco pilares fundamentales:
“Reducir la desigualdad educativa, crear empleos de calidad -incluyendo la formalización laboral-, impulsar la igualdad de género y el cuidado a los envejecientes, erradicar la discriminación a grupo sociales vulnerables y fortalecer la institucionalidad y el financiamiento social.”
Ese ha sido el camino recorrido por estos dos países principales de nuestra región, que unido a Colombia, durante el gobierno de Gustavo Petro, tuvieron resultados impresionantes, en términos de justicia social. ¡Sigamos esa ruta de la esperanza!
Sobre José 'Papo' Coss
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