La Justicia Social

La Justicia Social

Por Efraín Vázquez Vera*

En el debate político puertorriqueño, la "justicia social" suele ser una frase vacía en boca de muchos que actúan de forma contraria a ella. No es un lema de campaña; es la ruta para lograr la autonomía del ciudadano frente al Estado.

Recordemos que el concepto de la justicia social se utilizó por primera vez por el jesuita Luigi Taparelli en la década de 1840. Posteriormente, el Papa León XIII comenzó a darle forma en su encíclica Rerum Novarum en 1891. El actual Papa León XIV tomó su nombre de ese Papa. Posteriormente, el Papa Pio XI incorporó formalmente el concepto como parte de la doctrina social de la Iglesia Católica en su encíclica Quadragesimo anno de 1931.      

La verdadera justicia social no debe confundirse con la dependencia que fomenta el sistema colonial, la cual perpetúa la pobreza. Nuestra propuesta busca combatir las causas estructurales de la desigualdad y la marginación, mirando el sistema político, económico, social, moral y cultural en su totalidad. Requiere cambios estructurales para crear las condiciones idóneas de igualdad de oportunidades para todos. Entendemos que la justicia social es intrínsecamente anticolonial: para que cada puertorriqueño alcance su desarrollo pleno en libertad, es imprescindible poner fin al régimen que limita sus oportunidades.

Justicia social no significa repartir la riqueza de forma arbitraria, sino garantizar que cada ciudadano tenga las mismas posibilidades de disfrutar de ella. Se busca construir una sociedad con una clase media fuerte, donde se evite que el capital se concentre en unas pocas manos mientras la mayoría queda desposeída.

Si el objetivo es crear las condiciones para que cada ciudadano pueda alcanzar un desarrollo pleno en su vida es necesario un “progresismo estatista”, que significa, un Estado que se concentre en los cambios estructurales de una manera holística e integral.

Para que un Puerto Rico soberano sea viable, el Estado debe concentrarse en cuatro pilares fundamentales de forma simultánea:

  • Salud Universal: Para garantizar el bienestar básico de cada vida.
  • Educación Gratuita y de Calidad: Como motor de movilidad social.
  • Empleo Abundante: Con el sector privado como protagonista del crecimiento.
  • Seguridad Ciudadana: Para ejercer la libertad sin miedo.

Estos cuatro pilares deben ser promovidos simultáneamente, y si alguno falla, no habrá justicia social. Si logramos avanzar en estos frentes, crearemos ciudadanos que no dependan del gobierno, sino de su propio talento y esfuerzo. Un Puerto Rico soberano debe ser, ante todo, un lugar donde los sueños y ambiciones de nuestra gente no se vean truncados por las barreras del colonialismo. La regeneración de Puerto Rico comienza por devolverle al ciudadano su capacidad de actuar en libertad.

*Catedrático UPR


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