Barrio Obrero: Una comunidad completa
Por Franklin Rivera Rivera *
Dedicado a la memoria de dos columnas de nuestro Barrio. Los queridos Luis Costoso y el Dr. Pedro J. Zayas.
En ocasiones le he expresado a mis amistades que los límites que definen la extensión de Barrio Obrero, más que una descripción geográfica, es un asunto sociológico; más que la ubicación o contabilización de habitantes. Hay que reconocer la existencia de un enjambre de experiencias, tradiciones y creencias, que conforman una historia común de organización y luchas que resaltan el orgullo de pertenencia. Orgullo del pobre, del humilde, no vanidoso, que se exhibe con la sonrisa franca y que anuncia el esfuerzo individual y colectivo que permite la superación. Superación más que constatada por centenares de sus hijos en todas las áreas de la conducta humana.
Esa experiencia histórica conocida como «El Barrio Obrero» se ubica originalmente entre el Caño Martín Peña y la laguna San José. Los (as) pobladores (as) iniciales provenían de distintos barrios de Puerta de Tierra que para la década del 1920 iban a ser desalojados debido a las obras del dragado del puerto de San Juan.
Por ley se dispuso la construcción de 600 casas de madera y cemento, las cuales tendrían acueducto, alcantarillado, luz eléctrica y albergue para 3,000 vecinos. Aquellos 3 mil pobladores de las 100 cuerdas fueron el núcleo inicial que irradió la creación y crecimiento de nuevas comunidades aledañas. Así fue como aquellas 15 calles se fueron convirtiendo en un gran Barrio en el que la gente comparte experiencias y se identifica, no importa si se llama Villa Palmeras, Playita, Sunoco, Cantera, Lloréns Torres, Las Monjas, Las Casas, Monteflores, Israel, El Checo o la comunidad Mita.
Ese proceso más que centenario ha creado una gran comunidad compuesta por varios cientos de miles de personas provenientes originalmente de los distintos pueblos de la isla, con un ingrediente muy especial: la inmigración de nuestros hermanos dominicanos, quienes amplían nuestra personalidad y herencia caribeña. Aún con los profundos cambios demográficos que han provocado el cierre de varios centros educativos recordamos con orgullo la existencia de escuelas como la República de Perú, Ernesto Ramos Antonini, Ramón Power, “Bacener”, Caimary, Einstein, Asenjo, Facundo Bueso; y colegios como Padre Berríos, San Juan Bosco y otros. Cercano a sus límites jurisdiccionales se encuentra la Universidad del Sagrado Corazón, el Dispensario Belaval y decenas de profesionales de la medicina, las leyes, la contabilidad y las distintas disciplinas que brindan sus servicios a la comunidad.
En el ámbito religioso son tantas las cosas que, nos unen que ya sea en la Iglesia Luterana de la calle 14, la Iglesia Católica de Nuestra Señora del Carmen en la Avenida Borinquén, la San Juan Bosco en Cantera, la Iglesia Metodista de la calle Lippi�, la Iglesia Metodista San Pablo de la calle 12, la congregación Mita o en cualquiera de las iglesias protestantes, los hijos de Barrio Obrero practican su culto manteniendo los principios básicos de solidaridad. Las comunidades del Barrio tienen su propio Parque de Bombas y se siente orgulloso de su larga historia. Su cementerio es uno de los principales del país y en él yacen los restos de destacadas figuras como Rafael Cor�jo, Ismael Rivera, Joe Valle, Cayetano Coll y Toste, Hiram Rosado, Elías Beauchamp, Pellín Rodríguez, Eduardo Conde y Freddy Lugo, entre otros.
En cuanto a facilidades comerciales, esta comunidad cuenta con una gama de comercios que atienden todas sus necesidades. Arterias como la avenida Borínquen, Eduardo Conde, Puerto Rico, Rexach, Barbosa, la calle Loíza, los comercios de la Baldorioty de Castro y los de Cantera, que hacen del Barrio una comunidad comercial activa. Aquí el consumidor encuentra el banco, el supermercado, la ferretería, la ropa, los muebles, la farmacia, el laundry, el barbero, el mecánico, el plomero, los espejuelos, las gomas, la cafetería, el restaurante y mil cosas más.
El Barrio Obrero es una comunidad orgullosa, no solamente de su origen, historia y tradiciones, sino que con hondo orgullo puede afirmar que difícilmente exista en el país otra comunidad que haya producido o adoptado más deportistas y artistas, reconocidos diversos eventos culturales. Casi nada, ese es el pequeño, humilde y trabajador barrio que comenzó con quince callecitas para obreros y artesanos, el cual se ha constituido en una comunidad completa.
*Publicado originalmente en la revista/programa del Cuarto Festival de la Fundación de Barrio Obrero
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