Ansiedades, pánico y salud mental: ¿De dónde vienen?

Ansiedades, pánico y salud mental: ¿De dónde vienen?

Trabajan los dos a tiempo completo y ganan el mínimo; $3,400 al mes (ingreso bruto). Cuando le descuentan los beneficios marginales que se requiere por ley queda con $3,130.00 más o menos. Es generalizando esos descuentos porque depende de otras consideraciones que aquí no tomo en cuenta. Y supongamos que no tienen que pagar una pensión de relación anterior. Reste ahora $900 de renta (una bendición) y ya quedan $2,230. La casa es relativamente pequeña y de consumo de energía (servicio extremadamente ineficiente) son $125 al mes (barato). Agua, otros $50 (barato). Los dos necesitan auto para moverse a sus trabajos (fuente de ingresos) y pagan $700 (bajo porque tenían crédito “perfecto”). Balance $1,355. Costo de una compra de productos básicos; $450 (bien reducida en 2026). En el bolsillo quedan $905. Y ni pensar en salir a comer afuera. Nada de cine, cable tv, ni de satisfacer otras necesidades de buen ocio.

Vamos ahora a otros gastos necesarios como gasolina; $150 el mes para dos autos (¿ingenuo?). Mantenimiento básico de los vehículos (aceite y filtro cada tres meses) pero pensemos que lo proyectamos mensual, $25. Ah, y que no se dañe. Para comunicaciones deben tener celular e internet y encontraron una ganga de $60 al mes. Ojalá que no se enfermen y no tengan que comprar medicamentos. Ya quedan $670 en el bolsillo para pasar el mes.

En este caso no hay hijos/as ni otro dependiente. Solo ellos dos. Por tanto, no incluimos gastos asociados. Tampoco hay gastos de salidas a entretenimientos, no hay servicios de películas ni entretenimiento por internet, no hay pago de seguros, los autos no se pueden dañar, no se puede tener un accidente, nada de presupuesto para comprar gasolina para la planta eléctrica y tratar de que si se va la energía eléctrica no tenga que hacer compra nuevamente. No se pueden comprar artículos necesarios para el hogar y tampoco se podrá ahorrar gran cosa. Y por supuesto, estos jóvenes no tienen opciones de ser dueños de una casa nueva que está en los “bajos” $300 mil.

Este escenario es bastante simplista y faltan gastos propios de la vida. Aquí hay que orar para que los imprevistos no lleguen. Pero es un escenario bastante real. Claro, no para todo el mundo. Y quienes legislan no tienen la más mínima idea de lo que es la realidad de la gente “de a pie”. Solo se acuerdan de esas personas para que le den votos cercana las elecciones. Ojalá que la gente “de a pie” entienda esta demagogia y como los utilizan.

Estas personas, hermanos/as puertorriqueños/as, resulta que padecen de ansiedad, ataques de pánico y otras condiciones relacionadas a la salud mental. ¿Y qué más se puede esperar? ¿O es culpa de ellos y ellas? ¿Es un asunto individual o es sistémico?

El psicólogo Johnny S. Rullán Schmidt ha mencionado en medios de comunicación que en Puerto Rico, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), tenemos alrededor de 1 millón de personas con alguna situación de salud mental. Y tenemos 1.6 millones de personas que viven en áreas donde hay déficit de profesionales de la salud mental. El autor identifica 21 centros de salud donde un psiquiatra puede tener una carga de 300 pacientes. De estos centros 13 están en donde la mayoría de las personas viven bajo el nivel de pobreza. Rullán toma el ejemplo de Vieques con una población de unas 7,900 personas. Allí hay un/a psiquiatra para todos los 7,900 residentes de Vieques. ¿Ansiedad? ¿Pánico? ¿Culpa de ellos y ellas?

¿Existen otros factores que puedan explicar esta epidemia de salud mental en la isla? En el 2024 según el Instituto de Desarrollo de la Juventud en la isla el 34.2% de la población vivía por debajo del nivel federal de pobreza. El 51.8% menores de 18 años vivían también en pobreza. Para colmo tomemos en cuenta que el ingreso mediano del hogar boricua es uno los más bajos de todo el territorio norteamericano.

El asunto de la salud mental es uno sistémico, es decir, que incluye el modelo socioeconómico del país. Un asunto que no se atiende y se prefiere adjudicar tal realidad a quienes la padecen. “Es que no se atienden”, “no buscan ayuda”, “son pobres porque quieren”, “no echan pa’lante porque no quieren”, “son la minoría”, “son los vagos que no quieren trabajar”. Fácil salir por este atajo que se convierte en un atentado contra la dignidad humana y el bien común.

Triste que nuestra juventud este padeciendo de ansiedades, ataques de pánico y otras condiciones de salud mental. Desde los 16 años observamos esto y cada vez más entre jóvenes. ¿Quién está atendiendo esta epidemia? Las organizaciones comunitarias, iglesias, algunas escuelas alternativas, algunas organizaciones sin fines de lucro, las universidades con sus prácticas comunitarias. Y otras tantas instancias.

Y no es que la comunidad no sea responsable también. Pero es una realidad sistémica que tiene que ser atendida de manera holística e integral porque es muy compleja. Atender esta realidad sistémica tan complicada requiere de la participación de diferentes actores y actrices comunitarios, religiosos, políticos, gubernamentales, cooperativistas, sindicales, empresariales, economistas, científicos sociales, sicólogos/as, jóvenes y niños/as, académicos, maestros/as, intelectuales y tantos otros y otras. Ahora bien, el modelo económico del país tiene que ser otro. La lógica del modelo actual genera desigualdad y empobrecimiento. Que son causales de la crisis de salud mental. No es la única, pero es central.

Por tanto, el cambio que requiere esta situación es profundo. Para resolverlo se requiere explorar otro conocimiento económico. La gente del Massachusetts Institute of Technology (MIT, por sus siglas en inglés) lo propone con claridad; “La calidad de los resultados producidos por cualquier sistema depende de la calidad del conocimiento desde el que la gente del sistema opera”.

El conocimiento económico desde el que hemos operado fracasó. No responde a las nuevas realidades. Limitar esto a derechas e izquierdas es una trampa en la que unos/as están a flote y otros se ahogan. El problema por resolver es: ¿quiénes son los que se están ahogando? ¿son los/as más vulnerables de nuestro país? ¿son de derechas o izquierdas? ¿o “ambidiestros/as”? ¿Quiénes ganan y quienes pierden en este asunto? ¿afecta o no afecta el modelo económico del país la salud mental? Tenemos las energías humanas e incluso naturales necesarias para resolver el asunto de la salud mental de manera holística. Pero para esto se requiere otro conocimiento si queremos otros resultados.


Sobre Nelson Reyes Del Valle
Nelson Reyes Del Valle


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